Aquella noche, hoy…

Aquella noche acabé mal. Acabé tan mal como cuando sabes que vas a cometer un error y, aún así, lo cometes. En realidad lo esperaba. Suena masoquista, algo en mi decía que pasaría y sin querer evitarlo pasó… Aquella noche acabé mal por no saber formular las preguntas adecuadas en el momento exacto. En esta ocasión no fueron las respuestas, fueron las propias preguntas las que hirieron, mis propias preguntas. No lo quise creer, me hice la tonta ante mis propias palabras.

Aquella noche acabé mal conmigo misma, por actuar del mismo modo y a la vez por hacer justo lo contrario. Ni siquiera me escuché, por eso aquella noche acabé mal. Acabé mal, pero después me marché a dormir como si nada hubiera pasado. Y a la mañana siguiente pensé en lo mal que debería haber acabado aquella noche, en que no debería haber podido dormir, en lo que de verdad debería haber sentido…

Y hoy me doy cuenta de que es ahora cuando acabo mal. De que en realidad pasó exactamente lo que tenía que pasar y que nada acabó mal; porque, en realidad, no sucedió nada. Que es ahora cuando la mente manipula todo, cuando transforma un suceso puntual en el tema mental permanente, hasta que termine diciéndome que aquello no era así, que aquella noche acabé mal, aunque no sea cierto…

Y así, la mente sigue haciendo de las suyas, diciéndome que aquella noche acabé mal, cuando en realidad lo hago hoy por pensar  en algo que ya no se puede cambiar. Porque, aunque me moleste y me de coraje, las palabras llegan en el momento preciso, en forma de respuesta o de pregunta…

Porque tome la decisión que tome siempre se puede acabar mal…

Aquella noche, hoy… Mañana es otro día…

Soy humano, altamente preparado, calificado para tropezar y ser atropellado. Soy humano y tengo los dias contados…. Hecho de carne y huesos, agua y desechos, amor y rencor. No tengo valor, de día me enfrio, de noches sorprendo soy del bien, del mal. A veces normal… Soy humano… soy muy dulce y algo amargo…

Dale, no me podés tratar así en este martes medio gris. La luna es una cosa que se pierde en la penosa madrugada silenciosa del cielo de San Martin… Es la hora de tomar nota, de pagarte todas las cuotas, de reconocer las derrotas y la habilidad de perderte. Todo lo que fui que ya no soy, creo que perdí la conexión de momentos de mi vidaSi ya no me espera nadie hoy, me gusta perder la dirección… Mañana es otro día…

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