Diario de una Leonardo, Noveno día

Las señales aparecen el día que más las necesitas, en el momento menos esperado. Otras aparecen como un deja-vu en sueños. Sea como sea, ayudan a calmar las malas sensaciones: aquellas que nos provoca lo desconocido, el miedo, la vergüenza, la angustia por el qué pasará, … Una visión rápida del futuro, una foto, tiempo congelado…

La luna guía mis pasos, en sentido literal, metafórico, tatuada en el pie, desde la distancia. Mil y una maneras de hacerme ver que de alguna u otra manera estamos recorriendo un buen camino, aunque hoy mis pies estén cansados.

Y ando mejor a veces cuando no sé dónde ir,
cuando no ataca el sueño y me da por escribir.
Se niega el sol a salir,  hoy no te pongas así.
Yo ya no hablo de mi destino,
Tus ojos mil.

En el fondo, en el alma, en el fin, en lo que queda de mi…

La nostalgia del verano llega con puntualidad,
y mis sueños demorados  patearon la capital.

 (Y si tu y yo, algún día, debemos volver a encontrarnos… que sea así!)

Mientras tanto, ando estas calles nuevas, la nueva oficina, los nuevos compañeros, el barrio,… Con ganas de ver lo que el destino y las señales tengan preparado para mi, aunque hoy todo me señala a ti!

Modificación del 09/06/2014:

Se notaba otro ambiente en la casa, otras ganas de estar allí. Dimos un buen paseo por la ciudad, por calles por las que puedo confirmar que jamás volví a pasar, por callejones y cuestas que nos hicieron reir y pasar una buena mañana. Y eso bastaba…

Diario de una Leonardo, Séptimo día

Desde hace tiempo ya, los 27, 28 y 29 de cada mes se vuelven algo tristes. A veces suceden cosas que me hacen olvidarlo, pero el corazón va más rápido y siempre, tarde o temprano, termino recordando y dándome cuenta como, en esas fechas, entristezco por momentos…

Pensé que al llegar al mar podríamos cambiar tantos finales de mes tristes, que podría comenzar a sonreir más por esas pequeñas señales del destino. Hoy me di cuenta que no, que los 27, 28 y 29 de cada mes siempre serán tristes; tristes y felices a la vez, llenos de señales que me hagan recordar que quizás haya cosa que jamás se deban olvidar.

Un abrazo eterno entre el cielo y la tierra, carteles, señales de tráfico, números, nombres… Cualquier cosa me basta. Me baño en el mar, medito, encuentro paz y agradezco estar aquí. Aquí y ahora, recordando a tanta gente que se hace presente y necesaria en estos nuevos días. Gente que antes sabía que me encontraría, saludaría y, en muchos casos, hablaríamos con la mirada. Gente que estaba en mi día a día y quizá no valoré lo que realmente valía.

 Quizá sea que este 27, 28 y 29 debía pasarlos aquí, alejada de tantas cosas y con el mar tan cerca. Quizá sea que todo está escrito y debía ser ahora el momento de aprender que hay cosas que recordaré y que me entristecerán siempre, pero que me harán ser más feliz que nunca… El mar sana

Cuando la tormenta pase, será el sol el que nos saque.

Si el amor es lo único que hay, yo sé que algún día
el diamante que salí a buscar será nuestro guía…

Cuando la tormenta pase, será el sol el que nos salve.

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo…
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Diario de una Leonardo, Quinto día

El último día en la academia ha sido un momento de sentimientos encontrados. Ver como gente que conoces de tan sólo 4 días te abre las puertas de su casa, te presenta a su familia y te da sus datos para que, para cualquier cosa, cuentes con ellos. Sé que los volveremos a ver en estos días, que estamos a unas calles, pero por momentos creo que vuelvo a mi ciudad y que esto, esto tan sólo es un sueño…

Y que lindo sueño!!! Puedo empezar a confirmar que me he enamorado de esta ciudad y de su gente. Me he enamorado de su playa (la de piedras), de sus calles (sin aceras), de la felicidad que se ve en sus rostros, de lo poco que necesitan para ser felices mientras nosotros cada vez pedimos mas…

En un día normal de playa, en cualquier ciudad costera española, habría tendido mi toalla en cualquier hueco que quedara por ocupar, me habría puesto los cascos y el ipod habría reproducido unas cuantas canciones. Hoy, 27 de septiembre, me bastaron unos pocos rayos de sol y un bikini para ir a la playa y contemplar como a veces, menos es mas…

Paz, relax, tranquilidad… Quizá sea que necesitaba esto en mi vida, que necesitaba estar un día de septiembre en la playa, sin nada que interrumpiera mi conexión con el mar. Quizá sea que mandan señales y quizá mi ipod olvidado en casa tampoco sea casualidad…

¿Dónde estábamos hace 3 años? ¿ y 4? El tiempo lo cambia todo, salvo los sentimientos

No esperes me digo espera por dios,
aligera el paso que nunca llegó.
Me olvido, te busco y un adiós me encuentro,
escucho tus pasos porque los invento.
Crei que creyendo podría pasar,
paso si que es cierto pero sin pasar…

La luna no brilla, ingresa en urgencias.
La calle, el ruido, no alivia esta pena…

Diario de una Leonardo, Tercer día

El sonido de los aviones, los camiones y coches se empieza a hacer costumbre. Costumbre que olvido cuando abro la ventana y veo el mar. Un día de calor a finales de septiembre, ¿hacía cuánto tiempo que no recordábamos algo así? Creo que nunca lo habíamos vivido…

Comenzar en una ciudad de cero es complicado. En nuestro caso tenemos a unas personas cerca que nos ayudan enormemente. Hoy hemos decidido no avisarles que tenemos un problema: nuestra dependencia de internet. Y vamos a explorar el maravilloso mundo de las líneas móviles con internet en Italia. Pasado el primer día de clase y con el merchandaising de la academia creemos que esta tarde podemos prescindir de estudiar y vamos a poner en práctica nuestros primeros conocimientos.

El supermercado es otro de nuestros problemas, ¿dónde comprar? Creo que valoraremos muchas cosas de nuestra ciudad que nunca antes habíamos valorado, ni observado detenidamente…

Creo que me estoy enamorando de esta ciudad…

Se ho bisogno, lo so, di sentire che dentro c’è voglia di ridere
qualche cosa in cui credere.

E per ogni giorno mi prendo un ricordo che tengo nascosto lontano dal tempo, insieme agli sguardi, veloci momenti che tengo per me.
E se ti fermassi soltanto un momento potresti capire davvero che è questo che cerco di dirti da circa una vita.

Ya nos veremos en algún lugar, en alguna fiesta, en cualquier ciudad. Cuando me hables con el corazón…

Y todo lo que no contás es todo lo que alguna vez con toda mi alma voy a confiar.

Lo que pasó fue para bien, no lo trates de entender, sabés que ya no hay vuelta atrás. Tuvimos la oportunidad.

Y si algo aprendimos en el mundo es que el mejor momento aún no vino, está por llegar.

Confiá.

Diario de una Leonardo , Primer día

Reggio nos ha recibido con nubes grises, humedad y una casa palacio. Escogí el cuarto por la vista al mar, sin percatarme de los cajones rotos o de lo amplia que es para tan poco mueble. Mi cuarto de casa es más acogedor, no tiene demasiada cosa, pero es el mio. Este solo tiene mi ropa, mis sábanas, mi buda, mi portátil y a mi. Quizá tenga más de lo que tiene ahora el otro…

He barrido y ordenado los muebles todos hacia un mismo lado, intentando reducir el espacio. Distribuyéndolo de otro modo que me haga sentir menos sola en esta ciudad de la que aún no entiendo nada… Mamá me dijo que con un Kiko, Pimkie y el mar lo tendría todo, pero creo que me falta mucho, mucho más y mucho menos material de lo que imaginé.

Acabo de pintarme las uñas, como haría cualquier noche en mi cuarto, con el buda en la mesita para que me tranquilice la mente y escribo una entrada de blog. Pero esta tarde o temprano se publicará, no quedará como se quedaron muchas otras en una carpeta sin nombre… (esta y otras manías de no tener ordenados los documentos en el pc…)

No tengo internet, no tengo teléfono operativo para las 2.0 y empiezo a ser consciente de la grandísima dependencia que han hecho de mi. Quisiera deciros lo que me gusta esto y a la vez lo que ansío volver a menos de 24 horas de haber llegado. Quisiera deciros lo que intuyo y también que espero (y ojalá) me equivoque.

Quisiera deciros que deseo enormemente que me vengáis a visitar y así volver un poco mas “yo” a este sitio. Porque en cada uno de vosotros se quedó una parte de mi, que os recuerda cuando recorre estas nuevas calles. Quisiera poder echar colchones en el suelo y reírme a carcajadas… Pero hoy, me siento insegura…

Algo habré perdido que ando tan comprometido en buscar adentro tuyo algo que está adentro mío. Y algo para poder tapar mi gran agujero espiritual, mis ilusiones rotas.

Creo que buscarte  es menos digno que pensarte, más difícil que encontrarte y menos triste que olvidarte…