Antes de conocerte ya me estoy despidiendo

Me hablaron bien y mal de vos, pero eso no fue lo que me llevó a tomar esta decisión. En realidad no sé bien cuál es esta decisión. Solo sé que no quiero conocerte, que sé que no voy a conocerte. No hay prejuicios, solo sentimientos. Antes de conocerte, de saber tus manías, tus virtudes, mucho antes de todo eso sé que me voy a ir de tu vida. Estar lejos o cerca, no lo sé, pero no conocernos…

Mi cabeza da vueltas al momento de la despedida. Aún no te conozco y ya sé lo que te voy a decir cuando ambos pensemos que es el último día que nos veremos. Pero aún queda tiempo… Eso nos dicen.

En mi intento por imaginar mi vida en un futuro estoy lejos de aquí. Sin embargo, vos seguirás estando.

Comienzo a pensar en la oportunidad que pierdo, no saber de vos y vos tampoco de mi. De la oportunidad de conocer tu ser de luz. Y quizá sea que nos conocemos más de lo que pensamos, que nos conocemos de antes, de mucho tiempo atrás, aunque no lo recordemos. Y entonces pienso que la decisión que tomo es la acertada: no conocernos, no hacernos daño.

En este caso es preferible vivir con la duda de saber qué pasó a la angustia y el daño que nos haría conocernos.

Antes de conocerte me despido diciéndote que te deseo lo mejor en este mundo, que encuentres paz y amor en la gran medida que mereces aunque sabes que me vendría bien alguien como tú…

You know that I could use somebody
Someone like you, And all you know…

You know that I could use somebody
Someone like you!

I hope it’s gonna make you notice

Someone like me… Someone like you…

I’ve been roaming around,
Always looking down at all I see…

Superheroína imperfecta

Recordar todos los cumpleaños, llevar toallitas húmedas en el bolso, unas tiritas, el recado de último momento, saber cocinar y hacerlo bien, coser el roto o descosido del último momento, retocar fotos, congelar el tiempo… Tener que velar por todo y por todos antes de uno mismo, esa cosa tan típica de madre o, las que todavía no tenemos la alegría de tener hijos, ese carácter tan protector.

Piden que estés en mil sitios, pero a la vez te dicen que no estés en ninguno. Comienzas a ser una superheroína imperfecta, porque tratas de hacerlo todo y bien, pero no alcanza. O mejor dicho, no les alcanza.

Anoto en mi agenda todo lo que hago, lo que tengo que hacer, y lo que se me ocurre, porque sé que en algún momento la cabeza me juega una mala pasada. Pero alguien se encarga siempre de cambiarte los planes. Y es ahí donde sacas el traje de superheroína, logras hacer mil cosas en veinte minutos. Lo consigues, pero no alcanza, nunca alcanza…

Algunas son leonas, otras lobas… yo soy superheroína imperfecta de mi vida.

Añadamos a todo lo anterior querer dedicarte a algo socialmente mal visto (o por lo menos en estos “lares”). Haces esfuerzos inútiles por hacerte entender, noches en vela, escribiendo, pensando y dejándote la cabeza para trazar un camino que ya sabes que es el más complicado de todos, pero por el que crees que valdrá la pena.

Hojas y hojas escritas, documentos que ocupan carpetas en un ordenador, en un disco duro y hasta en disquetes. Escritos que quizás nunca vean la luz. Tan personales, incluso más que el propio blog…

Y está bien, todo “está bien”

Está bien.
Como lobos malheridos, solitarios,
confundidos en un duelo donde el miedo es el rival,
aullarán.

Está bien, está bien, está bien, está bien.

Está tan bien que ya no hay vuelta atrás,
dejemos que la fuerza ocupe su lugar.

Está bien, está bien…

(Está todo bien hasta que te vuelven a preguntar que tu a que te dedicas, que para qué quieres una cámara cara, o que cuando vas a buscar un trabajo de verdad. Está bien hasta que te reagendan tanto tu vida que deja de ser tuya para estar al servicio y juicio de los demás. Está bien hasta que decides que te va a importar muy poco todo esto porque no te queda mucho tiempo mas por aguantarlo… Porque te vas, te vas a un lugar donde todas estas cosas no existen….
Esta bien hasta que te aseguran que tu no has amado y que no sabes lo que es el amor; quizá con un billete de avión en mano para recorrer el mundo detrás de ese amor, pero tu niegaselo. Las superheroínas saben lo que es el amor, no necesitan definirlo)

Algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul

No es preciso ser la novia, ni estar de boda. El lema debería ser siempre ese, “algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul”.

Lo primero es inevitable, siempre tenemos algo nuevo, bien material, un sentimiento, una persona que entra en nuestra vida,… Algo viejo también, pues aquello que no es nuevo puede ser viejo. Y algo azul, lo recomiendo. Una camiseta, una pulsera, un pendiente o algún detalle, un simple lazo en la muñeca sirve, o el llavero donde tenemos las llaves del coche… ¿Pero algo prestado? Qué tomamos prestado?

Prestamos jerseys que sabemos que nunca nos van a devolver, nos prestan americanas o cazadoras. Prestábamos el último CD o libro, un bolígrafo el día del examen. Pero este no es el préstamo del que hablamos.

A mi me prestaron un sueño. Si, me prestaron un sueño. Bueno, primero me lo prestaron y luego lo compartimos. Porque prestamos cosas manteniendo una mínima esperanza de que se nos devuelvan (aunque sabemos que muchas de esas veces no pasará, lo esperamos igualmente). Porque prestar significa que hoy te doy algo de mi vida para que en algún momento regrese de nuevo y quizá sea eso lo que mantiene la esperanza viva: la esperanza del nuevo reencuentro; más que con el objeto en sí, con el portador.

Un lazo azul, un anillo, las ilusiones y tu sueño. Así soy yo hoy, que más puedo decir. Con la promesa del reencuentro, no para dar el sueño sino para compartirlo.

Amor azul!